Toda la verdad del éter nunca la conoceremos, ya que el éter es invisible a nuestra percepción.
Para nuestros intereses de concepto, podemos imaginar al éter como “partículas muy pequeñas y muy rápidas”, como neutrinos, pero siendo unas partículas millones de veces más pequeñas y millones de veces más rápidas que los neutrinos.
Nuestra imaginación puede asignar unas características mínimas al éter que nos llevan a entender a la materia, a la energía y a las propiedades físicas de la materia y la energía.
Con el éter podemos ver e interpretar las propiedades físicas conocidas de la materia, en la unificación global de esas propiedades físicas de la materia, podemos ver la común procedencia de las propiedades físicas.